El rey del pedal. La historia de Lorenzo Prieto. Parte 1

La vida del campeón paraguayo de permanencia en bicicleta y primer compatriota en figurar en el libro “Guinnes”. Todo un ejemplo de superación. Un deportista ejemplar y multifacético que nos muestra que “querer es poder”. 

En el Principado de Mónaco, el 8 de octubre de 1968 un paraguayo se coronaba por segunda vez Campeón Mundial de Permanencia en bicicleta, tras 720 horas (30 días y respectivas noches) sin tocar el piso con los pies. Su nombre era Lorenzo Prieto y, además de levantar el cinturón de campeón,  inscribía su nombre y logro en las páginas del libro “Record Mundial Guinnes”, siendo el primer compatriota en hacerlo. 

El título lo consiguió en el décimo Campeonato Internacional de Permanencia en Bicicleta, realizado en el Estadio de Montecarlo.  Nueve países participaron en el evento, siendo el argentino Mario Rolón quien más pelea dio al campeón paraguayo, con 25 de días de permanencia.

Dicho record lo mantiene hasta ahora, nadie lo pudo superar. Su última defensa fue el año 1990, a los 47 años y ante un argentino 15 años menor.

Hoy día tiene 68 años, y está felizmente casado con Eulalia Raquel Insfrán.

Sus inicios

Con este reportaje quiero rendirle un justo homenaje a este deportista ejemplar que se propuso ser el mejor y lo logró. Un paraguayo que se codeó con grandes figuras internacional, que triunfó y se cansó de establecer record. El primer compatriota en hacer figurar al país en las hojas del famoso libro “Guinnes”. Es uno de los héroes civiles y patrimonio cultural del país.

Nació el 27 de octubre de 1942 a orillas del río Paraguay en un paraje chaqueño llamado Banco Guazú, Palma Loma. Luego de una semana, su familia se traslado al barrio Santísima Trinidad de la capital, en donde fue inscripto en los registros de nacimientos.

Lo apodaban “pibito” y desde muy chico empezó a trabajar, asumiendo que la prioridad en su hogar era la del sustento diario. Lo hacía como canillita y otras veces de lustrabotas.

Sus primeros estudios los realizó en la escuela Carlos Antonio López, de Trinidad, luego en el Perpetuo Socorro, Emilio Ferreira y finalmente en la escuela Juana María de Lara. El cansancio y el estómago vacío impidieron que no sea mejor alumno de lo que hubiera querido.

La educación secundaria de Lorenzo transcurrió en el Colegio Nacional de la Capital, cuna de grandes pensadores y otros personajes célebres del Paraguay. El no sería uno más del montón.

Luego, con mucho esfuerzo ingresó a la facultad de Medicina pero los apremios económicos le obligaron a abandonar, luego de 3 años de estudio.

Multifacético

En el inicio de la adolescencia, a los 11 años incursiona en el arte, la música y la locución. Animaba fiestas, participaba en festivales. Su facilidad de palabra, su espíritu alegre y contagioso lo ubicaron ante un nuevo romance, la consideración del público, el contacto con la gente, el aplauso bien ganado. Como animador y locutor recorrió los locales más conocidos de la época, donde actuaban grandes grupos musicales, como El Ranchito, Bar Parrillada Medianoche, Los Curepas, El Fergal, entre otros.

De la animación, continuó la senda hacia la música. Integro un conjunto musical con el maestro Victoriano Pino y la Columna Jazz, y este hecho lo llevó a un mayor desafío, pues a través de eso conoció al campeón mundial de permanencia en ciclismo.

Como guitarrista y cantante, paseó por varios continentes la música paraguaya, junto a reconocidos artistas nacionales e internacionales, entre los cuales podemos destacar al gran Luis Alberto del Paraná. Como locutor y animador fue protagonista de varios programas de radio y voz comercial de prestigiosas marcas.

En el mundo del espectáculo sobre tablas, le pusieron el sobrenombre de “Mustafá”, por su parecido con el faquir más joven de América. Así también, formó parte del trío cómico más popular de la época. “Pantocho, Cantín y Piolín”, siendo una de sus presentaciones más importante aquel radioteatro llamado “Sherlock Holmes contra el Conde Drácula”.

También incursionó en la cinematografía. Gracias a la gestión de Luis Alberto del Paraná (su amigo y representante en ese entonces) pudo conocer a Dino de Laurentis, uno de los grandes directores de cine, quien lo invitó a participar en algunas de sus realizaciones.

Participó en unas 23 películas como actor secundario y en otras como doble. Hizo de karateca en la película “El Regreso del Dragón”, en donde conoció al gran Bruce Lee. Aunque nada de parecido tiene con otro protagonista del cine, hizo el doblaje de Terence Hill, en una de las aventuras de “Trinity”, aquella recordada serie italiana.

Otra recordada película de la que formó parte fue “Los Misioneros”, junto a Mario Moreno “Cantinflas”. Actuó de indio en “Por mis pistolas” y en otra cinta titulada “Conserje en condominio”.

Lorenzo filmó en Europa, Estados Unidos y México.

Asimismo, era un apasionado del boxeo, eso lo llevó a convertirse en luchador profesional en la categoría Peso Mosca, con destacadas incursiones en veladas boxísticas desarrolladas en los clubes San Antonio y el Estadio Comuneros, allá por 1958. El Luna Park de Buenos Aires también sería testigo de sus aptitudes pugilísticas.

Definitivamente, todo un multifacético, fue músico, locutor, actor, payaso, y hasta boxeador.

Fuente: Libro “El Rey del Pedal” de Jorge Sebastian Miranda 

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